Las Cárceles Venezolanas

El tópico de importancia por los momentos, en el país, son las cárceles, lugares en donde se violan los derechos humanos de los individuos, y según el último informe del gobierno de los norteamericanos, en nuestro país, además de muchas otras cosas graves que están sucediendo, la violación de los derechos humanos en las cárceles venezolanas son normales, así como su hacinamiento, malos tratos, deficiente comida, la dificultad de los traslados a los tribunales para sus declaraciones, etc.

Nuestro país, como cualquier otro en “vías de desarrollo”, no se encuentra capacitado ni dotado de las llamadas “estructuras” físicas, ni de Leyes, ni de personas capacitadas para aplicarlas, ni de formación ciudadana desarrollada y civilizada, sumándose a nuestro escaso desarrollo social y arrastrando una cultura no muy floreciente ni ampliada, y de escasa formación educacional y de tradiciones culturales, aunándose a esta situación la invasión grosera e irrespetuosa de todas las miasmas de los países subdesarrollados del continente latino, como consecuencia de la escasez de nuestros gobernantes democráticos, que solamente nos han traído miseria, hambre, malas costumbres, desarrollo nuevamente de enfermedades vencidas en el país como las enfermedades venéreas, paludismo, pulmonía y otras enfermedades infecto – contagiosas, hábitos de hacinamiento, suciedad, odios entre ciudadanos de los diferentes países contra el nuestro, malos hábitos y costumbres como el robo y asalto, lenocinios, el pedir y no trabajar, consumo y tráfico de drogas, lavado de dinero y desprecio de ésta inmigración hacia el país.

 La descomposición social es altamente peligrosa al haber bajado grandemente en la escala del desarrollo educacional los habitantes del país, dando muestras de ser el penúltimo país del mundo en desarrollo educacional (información de las Naciones Unidas); dicha descomposición y resquebrajamiento del status existente hasta lo que hoy tenemos, nos lleva a encontramos con que la inseguridad social es altísima, los robos son abundantes y en gran escala, una policía corrupta e incapacitada, leyes anticuadas que no cubren el desarrollo y técnicas modernas utilizadas por el bandidaje del hampa, asesinatos a mansalva a cualquier hora, secuestros y cualquier otra cosa más o menos igual, improvisación de “Leyes” y “ordenanzas” poco antes de lo que se avecina; es decir, sin la precaución y prevención de una programación operada dentro de la educación de los ciudadanos y el querer aplicar la norma de que el desconocimiento de la ley no es razón para estar excento de su aplicación, es una cosa muy latina y al uso indiscriminado del machismo mal concebido, lo cual también contribuye a la total deformación moral y social, en mayor escala en las clases bajas o desposeídas; el odio contra la sociedad, basado especialmente por la escasa formación educacional y técnica, con la normal consecuencia de que es desechado el trabajador “todero”, finalmente la complicidad general de los cuerpos policiales y de los cuerpos ejecutores de la justicia, o Poder Judicial, totalmente corrupto y desposeído de la vergüenza necesaria para impartir justicia y la pérdida total de la confianza normal del ciudadano, que se ve maltratado, que se ve en posición de desventaja, en el caso de no poseer el poder y el dinero suficiente para la agilización de la acción de la mal llamada “Justicia”.

Para el castigo de estas acciones, los que caen en manos de las autoridades, van a parar a las cárceles existentes en el país, cuya capacidad ha sido desbordada ampliamente, desde bastantes años atrás, sin que ninguno de los últimos cuatro o cinco gobierno hallan prestado la más mínima atención al hecho que corroe y pudre a los grupos humanos carcelarios en el país, no sólo por no representar buenos negocios para los políticos y gobernantes actuales, sino por no considerarlos de mayor importancia en sus pobres actuaciones públicas, ya que es un sórdido tema no muy brillante al cual no están capacitados para salir adelante, al tener que tocar el tema.

En las cárceles del país se pueden comprobar acciones de terror, miseria, de hambre, de pobreza humana, el delincuente que va a la cárcel sale para luego desquitarse. El delincuente es una persona enferma, y en la cárcel se encuentra en su hábitat natural, donde se especializa y agudizan sus rencores y envidias, su infortunio se lo cobrará a la sociedad, y la ley también le cobra a la sociedad su culpa y no permite su ajusticiamiento en la mayoría de los casos, pero no sólo al delincuente, se necesita el ajusticiamiento de todos los que han colaborado en la creación de esa inmensa porquería, la cárcel venezolana,  como lo son los propios jueces, las autoridades policiales civiles, las militares como la Guardia Nacional, los empleados del Ministerio de Justicia y los guardianes de las prisiones, que conjuntamente con los mercaderes de miserias, vale decir, todos aquellos que rodean y circundan estos locales, ocupados en suministrar lo “necesario” a las cárceles, como lo son las drogas, las armas, las bebidas y las nuevas y últimas técnicas de las vilezas humanas, que pululan en los alrededores de estos sitios o antros de putrefacción nacional.

La cárcel debe ser establecida como el pago al hecho punible del individuo, en ella vivirá el tiempo que le es establecido, juzgado con la prontitud de los casos, dejando muy atrás el papeleo corrupto, estúpido, innecesario, retardador de la acción de la justicia y demostrador de la incapacidad de los ejecutores de las leyes, que la han convertido en fuente maravillosa de extracción de dinero. Dentro de la misma o como anexos deberán existir los locales donde los ejecutores de la justicia recibirán la información que los interrogatorios de Ley exigen, necesarios en cada causa, sean ejecutados, comparados y las partes defensoras actuar, sin constituir juzgados, sólo ante los Jueces de Paz, y de acuerdo al resultado de las indagatorias se procederá a pasar a los Tribunales Superiores competentes o en su defecto liberar de inmediato al detenido.

  La cárcel deberá estar construida para que el delincuente vaya a producir lo que cuesta su acción, es decir, la acción de su culpabilidad, el costo proporcional de los tribunales así como sus traslados, el pago de los daños ocasionados, el pago del mantenimiento de sus familiares y de los familiares de las víctimas, y el costo de su manutención carcelaria. Utilizándose la forma de trabajar contra un pago, el cual deberá ser repartido entre los costos anteriormente anotados, separándose además una porción para el momento de su salida de la prisión, la cual deberá estar acompañada de una organizada institución patrocinada por el Estado, a través de todos sus organismos, para que se continúe la acción de reincorporación a la sociedad de este ciudadano ya reformado, entrenado en las labores normales del trabajo ciudadano, vale decir, con profesión útil propia para su nueva reincorporación en el grupo social al cual pertenece; es la ayuda final de la sociedad venezolana, caso de reincidencia deberá ser ejecutado de inmediato, con la debida aprobación de la justicia, sin existir la posibilidad de nuevos juicios y perdones de condenas, etc., sólo la aplicación del derecho de la ciudadanía, estar en paz.

   El trato deberá corresponder al de cualquier ser humano, que pueda tener guías psicológicas y espirituales, que pueda recibir la educación que le falte y la tecnología para su futuro, todo con la finalidad de lograr que se sientan orgullosos de pertenecer a una sociedad, a un país al cual le puedan producir. Dentro del instituto carcelario se utilizará el proceso de que el que no trabaja no tiene opción o derecho ni a la comida, ni a la vestimenta carcelaria, ni a la atención médica, ni al alojamiento para dormir; esto es con la finalidad de comenzar a crear la necesidad y la obligación; no será torturado, ni golpeado ni insultado, ni vejado, solamente será informado y notificado de sus faltas, con la correspondiente represión de la no obtención de comida, ni vestimenta, etc.; cualquier daño ocasionado por el detenido será cargado a su cuenta, y por ello deberá trabajar a fin de cancelar los daños, y en su defecto, automáticamente la pena le será aumentada al valor de lo destruido y que no ha podido pagar.

Las cárceles serán regidas por personas altamente tecnificadas en las ramas que atañen a la ella, como lo son Abogados, Psicólogos, Maestros Instructores de las diferentes ramas de los trabajos a efectuar en ellas, Sociólogos, etc., y no por la clase de “trabajadores” que en la actualidad se confunde con el detenido, al ejercer bajo su escasa y casi siempre nula educación y tecnología, representante de las clases marginales, que ven en esos trabajos la posibilidad de obtener ingresos adicionales a sus míseros sueldos. Se quiere con esto comenzar a tratar al delincuente como persona y no como un animal salvaje, el cual es creado y alimentado por la actual situación; al delincuente se le debe educar y lograr que se capacite por medio del estudio continuo, que unido a lo explicado en el párrafo anterior no dejaría tiempo ni lugar para el ocio, madre de todos los vicios y miserias humanas.

Los delincuentes antes de ser enviados a sus respectivas cárceles deberán ser clasificados para poder llevar a cabo su reincorporación social y humana, no es posible ni deberá ser regla normal que los detenidos se clasifiquen por los que pueden pagar y los que no pueden pagar, situación actual de cualquiera de las cárceles del país, esto corresponde a los detenidos con sentencia, para los detenidos previos todas y cada una de las autoridades nacionales, en sus locales, previa refacción, modernización y limpieza, tendrán locales de retención para no más de cuatro personas en cada local reclusorio, y por un tiempo no mayor de siete días, al cabo de los cuales las autoridades judiciales por medio de los llamados Jueces de Paz efectuarán las revisiones y decisiones iniciales de los casos, cada uno en particular, dando libertad a los que necesariamente no deban estar detenidos, pero bajo la supervisión tribunalicia, con su presentación periódica, dentro de determinado tiempo, a las autoridades de la justicia, y los que requieran una instancia mayor ponerlos a la disposición de los tribunales competentes para iniciar de inmediato sus juicios, en base a la información aportada por los Tribunales de Paz, conjuntamente con la información de los investigadores judiciales, para  que tanto Fiscales como los Defensores puedan actuar de inmediato, debiendo ser pasados a cárceles, como lo señalado en párrafos anteriores.

A la cárcel se llega dejando todo en la entrada, recibiendo su equipo de vestimenta carcelaria y de aseo personal, no se permitirá ninguna otra cosa en poder de los reclusos, y al entrar explicarles ampliamente las reglas de la cárcel y sus deberes para lograr una situación lo más aceptable de vida dentro del penal, las celdas son para dos personas, los horarios son rígidos debiendo cumplirse normalmente, el que no quiera cumplirlo que no lo cumpla, pero ateniéndose a sus consecuencias al no obtener nada, y deberá ser aislado hasta que logre humanizarse, de lo contrario se mantendrá aislado y minimizándole poco a poco los servicios, hasta que rectifique su actitud, sólo los necesarios para vivir; quedando desde luego sin derecho a visitas ni otro entretenimiento, ni otro entrenamiento.

No podrán ejercer la labor de custodia por más de una ronda de trabajo, en forma alterna constante y por un tiempo no mayor a los dos años, momento en que deberán ser trasladados a un nuevo reclusorio y así en forma continua, con la finalidad de eliminar la familiaridad por costumbre y contacto diario.

Las cárceles serán construidas en lugares lo suficientemente apartado de cualquier comunicación terrestre, en áreas lo suficientemente grandes a fin de que no puedan ser vistas ni localizadas desde las zonas o vías de comunicación, y poder aprovechar los espacios para la ejecución de labores y de entretenimientos deportivos.

Tendrán espacio suficiente para la instalación de talleres de las ramas, que dentro de su localización, sean más necesarias y optima en el suministro, recepción de productos y su posterior distribución, lo cual podrá ser efectuado por cualquiera de la inmensa cantidad de organismos e instituciones del Estado, y que los clientes deberán cancelar en Bancos previamente señalados, para eliminar la intervención de empleados de gobierno.

 

 

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